El estrabismo en niños es una condición oftalmológica frecuente que, si bien altera la estética del rostro, tiene implicaciones directas en el desarrollo de la agudeza visual y la percepción tridimensional.
Como padres, ver crecer a tus hijos sanos y felices es la mayor prioridad. Durante las etapas de desarrollo, cada detalle en su fisonomía y comportamiento cuenta, y la salud visual no es la excepción. Cuando notas que a tu hijo se le desvía un ojo de forma ocasional o permanente, es completamente natural que sientas preocupación y busques respuestas claras
En este artículo te explicaremos detalladamente cómo identificarlo, sus causas y las soluciones médicas más efectivas para asegurar el bienestar de tu pequeño.
Primero debemos precisar qué es el estrabismo a nivel general. Se trata de un trastorno visual en el cual los ejes visuales no mantienen el paralelismo correcto, impidiendo que ambos ojos apunten simultáneamente hacia el mismo objeto. Mientras un ojo enfoca hacia el frente de manera normal, el otro ojo se desvía en una dirección diferente.
En la etapa de la infancia, esta falta de alineación altera directamente la forma en que el cerebro procesa las imágenes. En un sistema visual sano, el cerebro recibe dos imágenes nítidas e idénticas (una de cada ojo) y las fusiona en una sola vista tridimensional. Cuando existe estrabismo, el cerebro del niño recibe dos imágenes totalmente distintas y, gracias a su gran plasticidad, decide suprimir o «apagar» la señal del ojo que se desvía para evitar la visión doble. Si esta supresión se mantiene de forma prolongada, el ojo desviado no desarrollará sus conexiones neuronales correctamente, dando paso a una condición conocida como ambliopía u ojo perezoso.
Aprender a reconocer los signos de esta condición varía según la edad del menor. Durante los primeros meses de vida, es común observar un estrabismo en bebés. El sistema de alineación visual del lactante aún está madurando, por lo que es normal que los ojos se crucen de forma sutil y esporádica. Sin embargo, si la desviación persiste después de los 3 meses, ya no se considera normal y requiere una evaluación con un especialista.
Conforme los niños crecen, el problema puede volverse más evidente. El estrabismo en niños de 2 a 3 años suele manifestarse de forma más clara durante actividades cotidianas, como leer un libro, armar bloques o cuando el pequeño está cansado o con fiebre.
Presta mucha atención a las siguientes señales de alerta en casa:
Muchos padres acuden a la consulta asustados porque sienten que su bebé «cruza los ojos», pero al examinarlos descubrimos que se trata de un pseudoestrabismo o falso estrabismo. Esto ocurre de forma muy común en lactantes que tienen el puente de la nariz ancho y plano, o que presentan unos pliegues de piel gruesos en la esquina interna de los párpados llamados epicanto.
Estos pliegues cubren la parte blanca del ojo (esclera) cuando el bebé mira hacia los lados, dando la falsa impresión óptica de que el ojo se está desviando hacia adentro. El pseudoestrabismo no requiere ningún tipo de tratamiento y desaparece de forma natural a medida que las facciones y los huesos del rostro del niño crecen y se definen. Solo un examen oftalmológico especializado puede diferenciar con total certeza un falso estrabismo de una desviación real.
La clasificación de los tipos de estrabismo en niños se realiza principalmente en función de la dirección hacia donde se desplaza el ojo afectado y de la permanencia, pudiendo ser intermitente (cuando aparece solo en determinados momentos) o permanente (cuando está presente de forma constante):
Es la forma más frecuente de estrabismo infantil. El ojo afectado se gira hacia la nariz. Puede ser congénita (presente desde los primeros meses de vida) o acomodativa, la cual aparece generalmente a partir de 1 año de edad debido a una hipermetropía alta no corregida; en este último caso, el niño realiza un esfuerzo de enfoque tan grande que provoca que los ojos se crucen hacia adentro de manera refleja.
En la exotropia infantil, el ojo afectado se desvía de forma lateral hacia afuera, en dirección a la oreja. Es sumamente común que se manifieste inicialmente como un estrabismo intermitente en niños, es decir, que la desviación no se note todo el tiempo, sino únicamente cuando el menor está distraído, cansado, con sueño o mirando hacia distancias lejanas.
También existen las desviaciones verticales (hipertropía e hipotropía), donde el ojo mira hacia arriba o hacia abajo, respectivamente, y el estrabismo leve en niños, donde el ángulo de desviación es tan pequeño que resulta casi imperceptible a simple vista, pero que tiene el mismo potencial de causar un ojo vago si no se interviene.
El verdadero peligro del estrabismo no radica en la estética, sino en la pérdida funcional de la visión. El ojo perezoso es la consecuencia directa de un estrabismo que no recibió atención oportuna. Si el cerebro se acostumbra a ignorar la imagen del ojo desviado durante la etapa crítica del desarrollo visual (que culmina entre los 7 y 8 años de edad), la capacidad de ver de ese ojo se estancará y la recuperación será más lenta.
Las causas del estrabismo en niños son complejas y multifactoriales, ya que dependen del correcto funcionamiento y coordinación de los seis músculos extraoculares que mueven cada ojo, así como de las órdenes neurológicas que emite el cerebro.
Entre las principales causas de estrabismo en niños encontramos:
Muchos padres se preguntan con angustia cómo curar el estrabismo en niños o cómo corregir el estrabismo en niños. La medicina oftalmológica moderna ofrece un abanico de opciones altamente eficaces que se adaptan a las necesidades particulares de cada caso. El tratamiento para el estrabismo en niños persigue tres objetivos claros: preservar la visión de ambos ojos, alinear los ejes visuales y permitir el desarrollo de la visión tridimensional.
En muchos casos, el uso de lentes para estrabismo en niños es el primer y único paso necesario. Si la causa de la desviación es un defecto óptico como la hipermetropía, la medida correcta relajará el esfuerzo de acomodación del ojo, logrando que los ejes visuales se alineen de forma automática al usar las gafas.
Los parches oculares son la herramienta estándar de oro para tratar la ambliopía. El tratamiento consiste en tapar el ojo sano o dominante durante un número específico de horas al día. Al bloquear el ojo que ve bien, obligamos al cerebro a reactivar y utilizar el ojo desviado, fortaleciendo sus conexiones neuronales y estimulando la recuperación de su agudeza visual. Los parches no enderezan los ojos, pero garantizan que el ojo perezoso aprenda a ver.
Cuando las gafas no logran alinear los ojos por completo, la cirugía de estrabismo es el tratamiento definitivo recomendable. La operación de estrabismo en niños es un procedimiento quirúrgico seguro y ambulatorio. El cirujano realiza microincisiones en el tejido que recubre el ojo para acceder a los músculos extraoculares; luego, debilita o refuerza la tensión de estos músculos para devolver el globo ocular a su posición central. Es fundamental comprender que la cirugía de estrabismo en niños busca la alineación física de los ojos, pero muchas veces debe complementarse con el uso continuo de parches y lentes antes o después de la intervención para garantizar que ambos ojos alcancen una visión óptima.
Se utiliza este tratamiento en algunos casos de estrabismo en adultos especialmente para pacientes con diabetes o hipertensión. El bótox ayuda a mejorar la alineación de los ojos mientras el nervio afectado se recupera, proceso que puede durar aproximadamente 6 meses. Como efecto secundario, este tratamiento puede producir parálisis transitoria en los músculos oculares.
No, es un mito peligroso. El estrabismo real jamás desaparece ni se cura de forma espontánea con el crecimiento. Postergar la visita con el médico bajo la creencia de que «ya se le pasará» solo consume el valioso tiempo de plasticidad cerebral del niño, incrementando el riesgo de un daño visual irreversible.
No existe una edad fija única. En casos de estrabismo congénito severo, la cirugía se puede programar de forma muy temprana, alrededor de los primeros 6 meses, para permitir que el cerebro desarrolle la visión binocular a tiempo. En otros casos, se prefiere agotar primero las opciones con lentes y parches.
La detección temprana de cualquier anomalía visual en tus hijos es la clave para asegurar su éxito escolar, su desarrollo motriz y su calidad de vida futura. Poner la salud visual de tus pequeños en manos de un especialista en estrabismo infantil es un paso fundamental que te brindará total tranquilidad.
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