En nuestro día a día, estamos expuestos a diversos factores ambientales y laborales que ponen en riesgo nuestra integridad física. Los traumatismos oculares constituyen una de las principales causas de consulta de emergencia y pérdida de visión prevenible en todo el mundo.
Como especialistas, sabemos que un segundo de distracción en el trabajo, un accidente doméstico o un impacto durante la práctica deportiva pueden comprometer de forma definitiva tu capacidad para ver. El propósito de este artículo es servir como una guía médica práctica para que sepas cómo reaccionar de forma inmediata y correcta ante una lesión ocular, marcando la diferencia entre conservar tu vista o enfrentar secuelas permanentes.
Un traumatismo ocular es cualquier daño físico, mecánico o químico infligido al globo ocular o a sus estructuras anexas, como los párpados y la órbita ósea. A diferencia de las lesiones en la piel u otras partes del cuerpo que pueden sanar de forma independiente, las estructuras de tus ojos son extremadamente delicadas, transparentes y están interconectadas de manera milimétrica.
Cualquier alteración en su anatomía, por más insignificante que parezca inicialmente, puede desencadenar procesos inflamatorios internos graves, cicatrices opacas en la córnea o daños en la retina. Por esta razón, consideramos que la mayoría de los traumatismos oculares deben ser evaluados por un oftalmólogo a la brevedad, ya que muchas complicaciones internas se desarrollan sin causar dolor inmediato.
Para poder brindarte un diagnóstico preciso, los especialistas clasificamos las lesiones según el agente causal y el tipo de daño estructural que se produce en el ojo:
Este tipo de lesión ocurre cuando un objeto romo golpea el ojo sin llegar a romper sus capas externas. Un claro ejemplo es un golpe en el ojo con una pelota de tenis, un puño o el impacto de una herramienta. Aunque la parte externa parezca intacta, la energía del impacto viaja hacia el interior del globo ocular. Esto puede provocar un sangrado interno en la cámara anterior (hifema), un aumento súbito de la presión del ojo o desgarros en la retina.
Son las lesiones más severas y peligrosas. Ocurren cuando un objeto afilado o un proyectil a gran velocidad logra penetrar o atravesar las capas externas del ojo (la córnea o la esclera). Representan una urgencia quirúrgica absoluta debido al riesgo inminente de infección interna (endoftalmitis) y de pérdida del contenido ocular.
Ocurren por el contacto directo con sustancias químicas. Los álcalis o bases (como la cal, el cemento, la lejía o los limpiadores de tuberías) son especialmente destructivos porque penetran rápidamente los tejidos y siguen destruyendo el interior del ojo si no se lavan de inmediato. Los ácidos, aunque graves, tienden a causar un daño más superficial pero igualmente crítico.
Es el accidente laboral más común. Se produce cuando pequeñas partículas de metal, madera, piedra o polvo salen despedidas y se incrustan en la superficie de la córnea o de la conjuntiva. También vemos con mucha frecuencia la lesión ocular por soldadura, provocada por la falta de uso de caretas protectoras, donde la radiación ultravioleta del arco quema la capa superficial del ojo (queratitis actínica), causando un dolor insoportable horas después del trabajo.
Si tú o alguien a tu alrededor sufre un accidente, es vital aprender a reconocer los signos de alarma que demandan un traslado inmediato a un centro especializado:
Saber cómo actuar en los primeros minutos tras un accidente puede salvar tu visión. Aplica estas medidas de primeros auxilios según el caso:
Estas medidas son temporales hasta que puedas acudir a una atención oftalmológica especializada.
Lamentablemente, en la desesperación por buscar alivio, es común cometer errores que agravan el daño. Si te preguntas cómo bajar un golpe en el ojo o aliviar una molestia, evita estrictamente lo siguiente:
En el centro especializado, el oftalmólogo realizará una evaluación bajo condiciones estériles utilizando la lámpara de hendidura. El tratamiento dependerá del daño hallado:
El 90% de los traumatismos oculares se pueden prevenir con hábitos de seguridad sencillos. Tú puedes mitigar los riesgos usando lentes de protección de policarbonato homologados siempre que realices trabajos de carpintería, mecánica, construcción o al manipular sustancias químicas en el hogar. Asimismo, si practicas deportes de contacto o squash, la protección ocular debe ser parte de tu uniforme obligatorio.
Sí. Un impacto contundente puede generar ondas de choque internas que traccionan la retina, provocando desgarros que, si no se sellan a tiempo con láser, derivan en un desprendimiento de retina semanas o meses después del evento.
Las erosiones o raspaduras superficiales de la córnea suelen sanar rápido, entre 24 y 72 horas, debido a la gran capacidad de regeneración del epitelio corneal, siempre y cuando se utilicen los colirios antibióticos y lubricantes adecuados para evitar infecciones.
En Oftalmosalud Arequipa, llevamos más de 15 años liderando la atención médica y quirúrgica del sur del Perú. Nuestra experiencia nos da la autoridad para recomendarte cómo proceder ante un traumatismo ocular. Para más información, solicita una consulta oftalmológica en Oftalmosalud Arequipa y deja tu salud visual en las manos de los verdaderos expertos de la región.
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